martes, 28 de abril de 2009















HISTORIA














La ordenanza Nº 76 del 29 de noviembre de 1.958 creó y autorizó el funcionamiento del Instituto Tebaida. Esta determinación del gobierno Departamental. Cristalizó un esfuerzo de la ciudadanía en el sentido de darse una transición en su desarrollo cultual. Es un lugar común pero altamente significativo, que el nivel cultural de los pueblos se mide por las disponibilidades educacionales con que se cuentan. En estos términos deben decirse que e año 1.959 constituye la adopción de una fisonomía de incuestionable importancia socio-cultural en el despliegue temporal de la municipalidad de La Tebaida. Los 19 alumnos fundadores de los cuales uno recibe su título de Bachiller, bajo la rectoría del señor Leonidas Guevara, fueron los iniciadores de una odisea que no pocas veces amenazó con interrumpir gravemente la incipiente empresa.




Y no podía suceder de otra manera, tratándose de no contar con disponibilidades suficientes para el ejercicio de docente y mucho mas grave si se piensa que el elemento humano, cuando se considera necesario para el desarrollo y prosperidad de una institución, actúa mas en función de este supuesto que en beneficio de la Institución misma . No obstante la ciudadanía de la Tebaida superó toda elementalidad de progreso y se mantuvo firme en la decisión de defender la modificación cultural que acaba de darse.




Las instituciones no marchan solas, no suelen ni pueden hacerlo:




El municipio, sus administradores, en obediencia a las obligaciones que les asignan, canalizaron sus esfuerzos hacia la superación económica y funcional del colegio subvencionando las necesidades más elementales de éste como la de local y nadie sospecharía que pudo estar habilitado para el funcionamiento de un instituto de enseñanza media que para el año 1.960 ya contaba con dos cursos: primero con 15 y segundo con 14 y un presupuesto de $29.700 pesos que en manera alguna eran suficientes para atender a necesidades tan apremiantes cuales eran las de consecución de material didáctico, dotación y lo que es peor, pago de sobresueldos de profesores. Si se analiza a la luz de la problemática de progreso, la balbuciente afloración del Instituto Tebaida es fácil deducir que la rectoría del señor Leonidas Guevara y el esfuerzo de la ciudadanía tuvieron la suficiente voluntad de padecimiento para sobrepasar esta gama de contingencias, que en manos de espíritus menos tesoneros habrían dado al traste con la empresa cultural en que se habían comprometido el destino sociocultural de La Tebaida.




En el año 1.961 el colegio sufre algunos reveces mas que todo por la carencia de personal lo cual ocasionó la pérdida de dos plazas departamentales asignadas. Esta quiebra superada en parte por el Rector Alberto Tobón Palacio, tuvo sus implicaciones fuertes, si se tiene en cuenta que la comisión de supervisores Departamentales que visitó el colegio consignó aspectos un tanto desalentadores que en hora buena fueron superados en el año de 1.962 bajo la Rectoría del Sr. Juan de Dios Alzate Durán. Ahora aparecen realizaciones afectivas sobre las cuales se habría de columnar todas las condiciones de desenvolvimiento que hoy por hoy ostent5a el INSTITUTO TEBAIDA. Tal consideración tiene una claridad meridiana si se tiene en cuenta las siguientes bases de funcionamiento en el año de 1.962: Un personal de 43 estudiantes matriculados, 26 en el curso primero y 17 en el curso segundo; la ocupación del local construido específicamente para el Instituto, aunque en condiciones apenas útiles y aceptables para el ejercicio docente; la asignación de cuatro plazas de profesores; la conformación de un consejo directivo; el funcionamiento de la Asociación de Padres de Familia y un presupuesto de $105.000 pesos constituyen por sí solos los aspectos anunciados, un mosaicos de circunstancias que conforman una realidad que ya no puede ser dramática: ¡Un colegio… el INSTITUTO TEBAIDA!. A esta empresa están vinculados por méritos excelentes los miembros de la junta Pro-Instituto Tebaida del año de 1.962: Señoras: Blanca Londoño de L., Edelmira Arias de R., Yolanda Gómez de R., Nora Piedrahita, Elvira Londoño e Inseult Marín. No es ocasional que las empresas difíciles tengan nombres propios que se confunden, a veces, con la empresa misma.




Sobre este andamiaje de civismo y espíritu profundo de progreso inició labores el instituto nuevamente bajo la actividad rectoral del señor Alzate Duran, en el año de 1963 con un cuerpo de profesores integrado por los señores Humberto Hincapié como secretario Tesorero; Luis Henao H., Guillermo López S. Señorita Olga Díaz G., como profesores de tiempo completo y los señores Pbro. Guillermo Gil g. y doctor Mario serna M.., En calidad de catedráticos. Un total de 63 estudiantes y los tres primeros años del curso básico en pleno funcionamiento. La consecución de instrumental para la banda de guerra ; la proyección social y cultural del Colegio; la adquisición de material de Enseñanza adecuado para impartir la misma; la obtención de la licencia de funcionamiento en sus tres primeros años; un presupuesto de $ 109.343.13; una inspección departamental con resultados altamente favorables que como consecuencia lógica ofrecieron al finalizar el año lectivo del 63 un balance que era la expresión más cabal del desarrollo material y cultural de un colegio bien dirigido por una parte; con un buen grupo de profesores y de otro lado una asistencia fundamental y altamente compenetrada del destino del Instituto por parte de la ciudadanía. En el año de 1.964 funciona el curso cuarto. Se aumenta el personal docente a seis profesores. Se tiene un establecimiento con condiciones locativas bien aceptables; el 8 de Junio se obtiene la Licencia de funcionamiento para el ciclo básico de Enseñanza media; un personal de 73 estudiantes. La inspección nacional que visitó el colegio al final del año lectivo produjo la resolución número 4218 en virtud de la cual se aprueban los cursos 1º y 2º del ciclo básico y se reconoce los estudios de los cursos 3º y 4º. Nuevamente funciona el Colegio con el año 4º de bachillerato en el año de 1.965 en un local que apenas consultaba las exigencias de orden material necesarias de acuerdo con el progreso del plantel.




En tales circunstancias el señor Jorge Alberto Londoño F. fue nombrado secretario tesorero, nombramiento que constituyó un acierto por cuanto al señor Londoño Fonseca ha canalizado todos sus esfuerzos en beneficio de la dinámica de progreso del colegio y en su estricta voluntad de servicio se conjuga buena parte en el desenvolvimiento material e intelectual del mismo.




Todo hace pensar que lo fundamental de los logros adquiridos con el funcionamiento del Colegio durante los años transcurridos ya eran por si solos un hecho hacia el cual estaban orientados todos los resortes de progreso y estructuración cultural de la colectividad de La Tebaida. A veces se piensa que en una organización rueda fácilmente sobre bases previas pero la realidad es otra. Hay la urgente necesidad de la asistencia del elemento humano capaz de dirigir los movimientos del organismo, de la entidad que se desenvuelve. Esta consideración hace pensar que el señor Juan de Dios Alzate fue un buen rector y el pueblo y el pueblo de La Tebaida ha tenido una mística de progreso de incalculable trascendencia.




Cuando el señor Alzate duran Concluyo sus labores rectorales el 31 de julio de 1.965, el municipio de la tebaida había visto erigirse el colegio como una constante monumental de civismo, abnegación y comprensión que no ha tenido en esta comunidad soluciones de continuidad. Valga decir, aquí, que los pueblos tienen las obras que se merecen por haberlas ellos realizado y vitalizado.




A partir de agosto de 1.965 el colegio cuenta con las siguientes relaciones: Creación de los cursos 5º y 6º con el consiguiente aumento en la nómina de profesores Así: rector Jaime Hurtado Garavito, secretario Jorge Alberto Londoño Fonseca, prefecto de disciplina Arturo Hernán vallejo peña, profesores de tiempo completo: Antonio Jaramillo Tamayo, Luis Eduardo Henao, José Holver Mejia Pérez, Humberto Montes, Oscar Otalvaro, Oscar Betancourt Guillermo Buitrago, Julio Cesar Prieto, Luis Alberto Ruiz y como catedráticos: el Dr. Edgar Osorio y Jaime Pinzón. Un personal de 145 estudiantes. El curso 4º y 5º funcionan mixtos. Construcción y habilitación de aulas para laboratorios de física y química. Adquisición de instrumental para laboratorios. Buen material de enseñanza. Las instalaciones son insuficientes si se tienen en cuenta las urgencias de tipo progresivo que demandan la ampliación de espació vital.




Es difícil que otro colegio nazca y crezca dentro de tantas posibilidades como abierto acierto tipo de admonición sociológica de la colectividad tebaidenses que parece haberse abrogado tan exquisito privilegio.




“Educar es Construir”. En verdad esta frase nos muestra claramente la obra que un hombre ha cristalizado. Concretamente me refiero al señor Juan Dios Alzate Duran Ex-rector de Este colegio. Ilustre superior y compañero y quien fuera el impulsor mas directo mas directo y vigoroso, gran emprendedor de la realidad que hoy se presenta a nuestra vista en forma sorprendente “EL INSTITUTO TEBAIDA”.No es posible ubicar con precisión lo que de un hombre de esta talla pueda decirse, pero lo cierto es, que en el colegio fulgura una brillante y luminosa estela de ciencia, esfuerzo y trabajo.




Los que le conocimos conservamos de el un modelo de personalidad, un recuerdo edificante de donde copiamos infinidad de dotes para llevar a feliz termino la sagrada misión de “ENSEÑAR AL QUE NO SABE”.




En el año de 1962 llega al colegio designado por la secretaria de educación del departamento de caldas como rector, que en buena hora y con gran acierto es nombrado, pues es arrancado del instituto montenegro, para ejercer funciones en la época, que no parece ser la más brillante, de la vida del colegio. La ciudadanía deposita y abriga en el toda esperanza puesto que se trata de un ex-alumno de la Normal Nacional de Manizales. Empieza entonces la ardua labor, a vencer dificultades, a luchar cuerpo a cuerpo con la ignorancia, le vemos platicar, viajar en misiones oficiales, impartir sus conocimientos, nombrar juntas pro-colegio, alentar a sus compañeros en la rutina diaria, recibir visitas de inspectores Nacionales, crear nuevos cursos y compartir alegremente con sus amistades después de las faenas.




La ciudadanía, entre tanto, le sigue paso a paso. Hay una satisfacción del deber y la brega de éste hombre quien se hace merecedor de un estimulo por el esfuerzo durante tres años y le congratula con un homenaje de público reconocimiento otorgándole “la medalla del civismo”. Y simultáneamente la secretaria de educación le ofrece una supervisión de primaria, pero su empresa aun no ha terminado en lo que se proponía, y declina el nombramiento. Continua al frente de sus destinos durante un año mas debatiéndose y asumiendo nuevas responsabilidades que se hacen cada vez mayores; logra hacer la creación del curso cuarto para complementar así el ciclo básico; recibe la visita de inspectores nacionales y obteniendo la aprobación de los tres primeros cursos. El gobierno departamental le nombra por segunda vez supervisor por que considera justo recompensar su esfuerzo, en Esta oportunidad si se acepta la designación por cuanto considera la primera etapa de su labor cumplida y el 30 de julio de 1965 se retira del colegio.




Después de barajar nombres y consultar archivos encuentra al hombre digno de compartir sus esfuerzos y sacrificios en la persona del señor Jaime Hurtado Garavito y entonces desde su alta posición mira con orgullo lo que se le puede llamar su colegio porque no han desfallecido sus esfuerzos, sino que por el contrario y gracias a la capacidad creadora y a la férrea voluntad del nuevo rector se ha continuado el desarrollo progresivo de su obra en forma tal que el colegio cuente hoy con su bachillerato completo, el orgullo de los hombres y la gloria de muchas generaciones.